Dudas comunes de abogados y despachos
¿Cuánto cuesta el sitio de un abogado?
Con nosotros arranca en $2,500 al año e incluye diseño, hosting, dominio .mx, SSL, correos corporativos y los mantenimientos del año. Un despacho con más materias y más abogados puede ir a los planes de $4,500 o $7,500.
Solo pagas cuando ves tu web terminada y te convence. Si no te gusta, no pagas.
¿Qué apartados no pueden faltar?
Los imprescindibles: portada con una propuesta clara, materias separadas por especialidad, ficha de cada abogado con su cédula profesional, casos tipo que muestren en qué situaciones ayudas, y una página de contacto con WhatsApp, formulario y mapa.
Con esa estructura, quien entra entiende en segundos si eres el abogado que busca y cómo escribirte.
¿Ustedes escriben los textos?
Sí. Redactamos con un tono sobrio y claro, pensado para gente sin formación jurídica, y tú validas el contenido legal antes de publicar.
Nunca escribimos promesas de resultados ni garantías de ganar un juicio: el sitio presenta tu experiencia y tus materias con seriedad, que es justo lo que genera confianza.
¿Me van a poder escribir por WhatsApp?
Sí. Ponemos un botón de WhatsApp visible en todo el sitio y un formulario que llega a tu correo. Quien necesita abogado suele escribir en el momento en que le surge el problema, así que la consulta desde el celular es la vía que más contactos trae en este giro.
¿Sirve si ejerzo por mi cuenta?
Sirve para las dos cosas. Un abogado por su cuenta va bien con el Plan Básico de $2,500 al año: hasta 5 pestañas para presentar sus materias, su perfil y su contacto.
Un despacho con varios socios y más áreas suele necesitar el de $4,500 o el de $7,500, con más pestañas y correos corporativos para todo el equipo.
¿Puedo mostrar casos sin romper el secreto profesional?
Sí, con casos tipo: descripciones generales de las situaciones que llevas —un despido injustificado, una sucesión, un contrato incumplido— sin nombres, datos ni detalles que identifiquen a nadie.
Así quien entra reconoce su problema en tu sitio y tú mantienes intacta la confidencialidad que exige la profesión.